El diccionario de la Real Academia Española define a la biomasa de dos formas: 1) Utilizada en Ecología: “Materia total de los seres que viven en un lugar determinado, expresada en peso por unidad de área o de volumen” y 2) “Materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía.”
Naturalmente la segunda forma es la que nos interesa bajo el punto de vista energético, porque la energía que contiene la biomasa es energía solar acumulada a través de la fotosíntesis, proceso químico por el cual las plantas utilizan la energía solar para convertir los compuestos inorgánicos que asimilan, como por ejemplo el CO2, en compuestos orgánicos. quedando almacenada, parte de esa energía química, en forma de materia orgánica, que podrá recuperarse quemándola directamente o, bien, transformándola en combustible mediante varias tecnologías.

Basándose en la definición de la Especificación Técnica Europea CEN/TS 14588, la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), cataloga la biomasa como “todo material de origen biológico excluyendo aquellos que han sido englobados en formaciones geológicas sufriendo un proceso de mineralización” La exclusión se refiere, evidentemente, al carbón, el petróleo y el gas, cuya formación y composición hace miles de años no es comparable con lo que se denomina el balance neutro de la biomasa, sobre las emisiones de CO2.
La combustión de biomasa no contribuye al aumento del efecto invernadero porque el carbono que se libera forma parte de la atmósfera actual ya que es el que absorben y liberan continuamente las plantas durante su crecimiento. Los combustibles fósiles, que son extraídos del subsuelo, contienen carbono capturado y almacenado en épocas remotas, hace miles de años, y su liberación en la actualidad contribuye al incremento de gases de efecto invernadero.
La Agencia Internacional de la Energía calcula que el 10% de la energía primaria mundial procede de los recursos asociados a la biomasa, incluidos los relacionados con biocombustibles líquidos y biogás. Gran parte de ese porcentaje corresponde a los países pobres y en desarrollo, donde resulta ser la materia prima más utilizada para la producción de energía.
Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “algunos paises pobres obtienen el 90% de su energía de la leña y otros biocombustibles”. En África, Asia y América del Sur representa la tercera parte del consumo energético y para más de dos mil millones de personas es la principal fuente de energía en el ámbito doméstico. Este organismo reconoce que “la mejora del uso eficiente de los recursos de la energía de la biomasa - incluidos los residuos agrícolas y las plantaciones de materiales energéticos - ofrece oportunidades de empleo, beneficios ambientales y una mejor infraestructura rural”. Incluso va más allá al considerar que el uso eficiente de estas fuentes de energía ayudarían a alcanzar dos de los objetivos de desarrollo del milenio: “erradicar la pobreza y el hambre y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente”
El Panel lntergubernamental sobre Cambio Climático, ha previsto que a finalizar la presente centuria la cuota de participación de la biomasa en la producción mundial de energía debería de estar entre el 25 y el 46%.
Aprovechamiento termo-eléctrico de la biomasa
Las instalaciones de producción energética con biomasa se abastecen de una amplia gama de biocombustibles, desde astillas de madera y residuos forestales, hasta cardos y paja, pasando por huesos de aceituna y cáscaras de almendra. Esta heterogeneidad de origen, también se observa en el aprovechamiento térmico y/o eléctrico de la biomasa, como por ejemplo calefacción y producción de agua caliente en el sector doméstico, calor para procesos industriales o generación de electricidad. Nos interesa destacar dos grupos de tecnologías para el aprovechamiento energético de la biomasa:
1.- Combustión directa de biomasa
Para generación de vapor en una caldera y posterior expansión del mismo en una turbina acoplada a un alternador, ciclo de Rankine simple, que puede ser con fluido vapor de agua o bien otros fluidos como el sistema denominado ORC o Ciclo Orgánico de Rankine. Para la combustión de biomasa existen diversas tecnologías dependiendo de la naturaleza y tamaño del combustible, tales como hogares con parrillas refrigeradas o cámaras torsionales.

La generación eléctrica con biomasa se realiza, generalmente, mediante calderas de vapor a alta presión y turbinas a condensación cuya viabilidad económica depende de una escala no inferior a 9 MWe en potencia eléctrica neta, o bien 10 MWe brutos, con consumos no inferiores a 40 GWh/año, equivalentes a 80.000 T/año de biomasa disponible.
Para el funcionamiento de estos grandes complejos y con objeto de conseguir su rentabilidad económica, se requiere una eficaz organización con capacidad para gestionar, manipular, transportar y almacenar un recurso tan disperso como es la biomasa. Por ello es importante disponer de tecnologías de aprovechamiento de la biomasa con escalas más reducidas y que resulten igualmente rentables, porque de ese modo las inversiones serán asequibles y distribuibles territorialmente en las zonas de generación del recurso biomásico. Por tanto los sistemas para combustión deberían satisfacer requerimientos tales como moderada inversión, operación sencilla y gastos de mantenimiento reducidos. Si bien queda mucho recorrido por investigar y desarrollar, dada la enorme diversidad de biomasas existentes, en algunos países con abundante biomasa de América del Sur se han perfeccionado diversas tecnologías con capacidades a pequeña escala, desde 1 MWt de potencia.
La cámara torsional, por ejemplo, es una tecnología que permite la combustión de biomasa de tamaños entre 0,1 mm y 20 a 30 mm, consiguiendo eficiencia y combustión de alta estabilidad en un amplio rango de aireación, desde excesos de aire muy bajos, del orden del 10%, a muy altas proporciones de aire. La especial concepción de esta cámara permite tiempos de residencia de las partículas de biomasa más de 50 veces superiores a los obtenidos con productos gaseosos, lo cual permite, a su vez, utilizar biomasas con humedad de hasta el 30%. La entrada del producto se realiza tangencialmente iniciándose un proceso de pirólisis mientras el conjunto de elementos carbonosos se concentra en la zona periférica, donde se realiza su rápida conversión a fase gaseosa sin emisión de efluentes carbonosos.
Las cámaras torsionales realizan una combustión previa de la biomasa y se pueden acoplar a calderas, hornos o secadores, siendo incluso posible la co-combustión con otros tipos de combustibles líquidos o gaseosos.
En lugar de utilizar calderas de vapor de agua y turbinas para la producción combinada de calor y electricidad, resulta muy interesante recurrir, entre otras, por razones de escala a la tecnología ORC, es decir en Ciclo Orgánico de Rankine, con ventajas tales como alta eficiencia del ciclo termodinámico, potencias desde 400 kWe, turbina de alto rendimiento, baja velocidad de la turbina que hace innecesario el reductor, ausencia de erosión en los álabes de turbina, no corrosión y larga vida a la instalación en su conjunto. También hay otras ventajas como la sencillez de los procedimientos de arranque y parada, funcionamiento silencioso, mantenimiento limitado, y un buen rendimiento incluso a carga parcial.
2.-Gasificación de la biomasa
La gasificación es un recurso muy antiguo y habitual en periodos de carencia o escasez de combustibles, como sucedió después de la guerra civil española o de la segunda guerra mundial. La gasificación de biomasa consiste en la transformación de la materia sólida en una mezcla de gases combustibles a través de reacciones térmicas y químicas producidas en un medio con defecto de oxígeno.
Como agente gasificante se usa un gas que aporta el oxígeno y el calor para iniciar las reacciones. En este proceso la celulosa se transforma en hidrocarburos más ligeros, en CO y en hidrógeno. La mezcla de gases obtenida en el proceso de gasificación de biomasa, llamada gas de síntesis o más comúnmente “syngás”, cuando se emplea aire como agente gasificante, tiene un poder calorífico inferior (PCI) equivalente a la sexta parte del gas natural, por lo que debidamente tratado podrá ser utilizado en una caldera, en una turbina o en un motor de combustión interna.
De la energía primaria existente en la biomasa, entre el 20 y 30% se invierte en reacciones endotérmicas, en pérdidas de calor de los reactores y en el enfriamiento del syngás, necesario para condensar el vapor de agua que comporta. Por tanto dependiendo de la tecnología utilizada el rendimiento del proceso de gasificación es entre el 70 y el 80%.
La importancia de la gasificación radica en que podemos obtener la transformación de la biomasa en energía eléctrica, logrando rendimientos eléctricos del 30 a 32%, bastante superiores en comparación con los obtenibles mediante combustión directa de la biomasa para generación de vapor en ciclo de Rankine, donde sólo se se llega a un rendimiento eléctrico del 22%
Se han desarrollado diversas tecnologías para la gasificación de la biomasa pero en todas ellas podemos distinguir tres tipos de reactor:
- Lecho móvil down draft, o de corrientes paralelas, cuando la biomasa y el agente gasificante circulan en el mismo sentido
- Lecho móvil up draft, o de corrientes opuestas, cuando ambas circulan en contracorriente.
- Lecho fluidificado, cuando el agente gasificante mantiene en suspensión la biomasa, hasta que las partículas de ésta se gasifican y convierten en cenizas volátiles y son arrastradas por la corriente del syngás.
En el proceso de gasificación, la biomasa pasa por una primera etapa de calentamiento hasta 100ºC, que provoca el secado de la misma, absorbiendo el calor sensible para aumentar su temperatura y el latente para evaporar la humedad, y una segunda etapa, que también absorbe calor, denominada pirólisis, o ruptura por calor, en la que se rompen las moléculas grandes dando lugar a otras de cadena más corta que, a la temperatura del reactor, están en fase gaseosa. En los reactores “up draft” la tercera etapa es la reducción, por combinación del vapor de agua producido en la primera etapa, con el dióxido de carbono que viene arrastrado por la corriente del gasificante desde la cuarta etapa (oxidación) La última etapa es la oxidación de la fracción más pesada, la carbonosa, al entrar en contacto con el agente gasificante .
Según el agente gasificante que se emplee se producen efectos distintos en la gasificación, y el syngás resultante varía en su composición y poder calorífico. El aire es el agente más común y económico, pero hay procesos que utilizan otros tales como el oxígeno, vapor de agua o hidrógeno.
En cuanto a la humedad de la materia a gasificar, valores del 10 al 15% son los más adecuados. En general, la humedad facilita la formación de hidrógeno, pero reduce la eficiencia térmica. Es importante que las cenizas entrantes, fracción mineral mezclada o adherida a la biomasa, sean lo más reducidas posible. Estas cenizas absorben calor, ensucian los filtros, erosionan los conductos y pueden llegar a producir sinterizaciones.
Dependiendo de la tecnología que se emplea, y de las condiciones de gasificación, relación biomasa/gasificante, tiempo de residencia, etc., se pueden usar catalizadores para inducir ciertas reacciones y que se produzca prioritariamente algún componente.
Los motores de gas tienen elevadas exigencias en la calidad y pureza del gas combustible, especialmente en lo que se refiere al contenido en alquitranes, problema clave a considerar, y dependiendo de la demanda de calor y de electricidad que se pretenda cubrir, tendremos en cuenta que en un motor de combustión interna obtendremos los siguientes rendimientos: 33-38% electricidad, 35-40% calor a través del agua de refrigeración a unos 90ºC, 18-22% calor a través de los gases de combustión y 5-8% serán pérdidas.
ICOGEN, a través de su socio tecnológico BIOMASS ENGINEERING LTD (BEL) suministra plantas completas de producción de energía eléctrica a partir de biomasa procedente de astillas de madera. BEL es líder internacional reconocido por el diseño, producción e instalación de sistemas de cogeneración mediante técnicas de gasificación de biomasa. Es una compañía radicada en el R.U. pionera en el desarrollo de esta tecnología, después de haber invertido más de quince años de investigación y desarrollo con el apoyo de varios académicos experimentados, disponiendo actualmente de múltiples referencias en el R.U y Europa. Los sistemas de gasificación BEL son capaces de producir gas sin casi presencia de alquitranes.
Artículos relacionados:
BEL, gasificación de astillas
BIOMASS ENGINEERING LTD (BEL), socio tecnológico de ICOGEN
Cogeneración por gasificación de astillas de madera
ssssssssssss
| Próximo > |
|---|




